COLECCIÓN BODEGONES de IGOR CORRALES

 COLECCIÓN BODEGONES de IGOR CORRALES 

La colección "Bodegones" de Igor Corrales, año 2020 nos remite a una larga y antigua tradición presente en el Antiguo Egipto, ya que esas pinturas adornaban las tumbas, y en la Roma Antigua, sobre todo en Pompeya, con sus pinturas murales y mosaicos que representaban los frutos de la Naturaleza. 

Viene a ser un género pictórico que surgió a finales del siglo 16 y se desarrolló en el siglo17 en la época barroca en toda Europa. Fue uno de los fenómenos artísticos más relevantes del paso del Renacimiento al Barroco. 

I) Historia del Bodegón 

Ese término de "Bodegón" que también viene asociado a "Naturaleza Muerta" presenta características genuinas: son canastas de frutas, flores a veces, comida que deben dar la sensación de ser objetos inermes, permaneciendo inmóviles; deben estar tenuemente iluminados por una luz difusa. 

Michelangelo Merisi da Caravaggio fue el inventor del Bodegón aunque ya este género aparecía en los cuadros de la Cristiandad con el Pan, el Cáliz de vino, las uvas, la espiga de trigo y el pececito. 

El Bodegón tiene un sentido distinto según el país de origen: en Países Bajos y Alemania, simboliza la riqueza y comodidades de una clase social privilegiada; es el Bodegón protestante el que se opone al católico de Italia y España llamado "Vanitas, Vanitatum" cuyo contenido religioso alude a la caducidad de la vida y de las riquezas terrenales. Así es como el Maestro Sánchez Cotán, Fray Francisco de Zurbarán y otros pintores hicieron florecer ese género a lo largo del siglo 17. 

II) De la tradición a la innovación 

Cuatro siglos más tarde, el Maestro Igor Corrales reanuda con esa temática tan preciada del siglo 17 introduciéndola en su obra contemporánea. El Maestro distingue cuatro tipos: "Naturaleza Muerta, Bodegón, Frutero, Florero". Define el primero como siendo elementos inanimados sacados de su medio ambiente para retratarlos, como un quinqué, unos anteojos, un libro, una lámpara, reproducidos fielmente. 

El segundo lo ilustra como en relación con todo lo que tiene que ver con la bodega, la despensa, la comida o sea una alianza de lo natural y artificial: frutas con platos, vasos y botellas. En cuanto al frutero, retrata frutas como el florero flores, como lo apunta la etimología de las palabras. 

En su colección "Bodegones", el Maestro pone en escena frutas y objetos artificiales referidos a la comida y bebida: una botella, una copa, una mesa, una jarra, referentes tradicionales del Bodegón Barroco pero customizado en diferentes puntos. La elección de la fruta se destaca por su especificidad centroamericana: aparecen mangos, aguacates, zapotes que nos llevan a hábitos culinarios lejanos de Europa, a un continente donde la naturaleza es variada y exuberante en colores y sabores. El efecto "zoom" de las frutas y objetos artificiales demuestra que la Madre Naturaleza Nodriza del Hombre americano reina en Emperadora del paladar humano, figura divina y sacralizada en las civilizaciones precolombinas, recordando cuánto el hombre de América admira, respeta y adora a esa naturaleza sinónima de Pachamama.

Los colores variados y contrastados de las frutas típicas de Centroamérica acentúan la intensidad de la luz omnipresente en las telas del Maestro. El fondo no es uniforme ni difuso sino que es impone por sus matices insólitos de vivacidad. Se puede hablar pues de reinterpretación frente al Bodegón Clásico con esa dimensión innovadora, moderna y tropical, no exenta de simbolismo. 

III) Los bodegones de Igor Corrales: una alegoría del Amor, una metonimia del ser femenino 

La colección "Bodegones" es muy Corraliana en el sentido en que todas las frutas expuestas no son sólo manjar sino que cobran un sentido metafórico para representar al elemento femenino con toda su femineidad e intimidad, tan omnipresente en la obra de Igor Corrales. Las frutas son metonimias del cuerpo y órganos del ser femenino, el marco aparentando una mesa, simboliza el lugar y escenario romántico de romances sugeridos con esas frutas inmersas en una atmósfera subjetiva de ambigüedad. Ahí es donde el Maestro Igor Corrales renueva la tradición clásica del Bodegón, rompiendo las pautas tradicionales y alardeando su vena de Artista Moderno Naíf. 

IV) Los bodegones, una composición personal de Igor Corrales 

En toda su colección se impone una armonía temática y pictórica con formas y colores que se unen y contrastan, creando a la vez un movimiento rítmico que dinamiza la escena, como en un baile artístico. 

Las distintas texturas resaltadas de las frutas y demás aportan más o menos relieve jerarquizando los elementos en el espacio del cuadro, aliando luz y sombra, favoreciendo un punto focal o varios, según depende. 

Las líneas geométricas, como producto de matemáticas añaden una perspectiva espacial que crea una profundidad vertical, o/y horizontal, simetría a veces asimétrica en la composición. Ese Todo Artístico, aparentemente desordenado respeta la única orden jerarquizada, según la pura voluntad del Artista Creador. 

Igor Corrales le obsequia al receptor un hermoso canto, encantador homenaje a la belleza de la Naturaleza Centroamericana en el teatro de sus telas, armonizando con notas poéticas el Florilegio Frutal alegórico de la Génesis Humana. 

El dos de enero de2021 


Michèle Stadnik 

Profesora graduada en Ciencias Humanas y Filología Castellana  

La Sorbonne Paris 4


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